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¿Por qué los niños rechazan la comida?

Foto de Hannah Tasker en Unsplash

Preparaste la comida de tu hijo, la pusiste en su plato favorito y lo sentaste a la mesa. Crees que todo va bien hasta que escuchas la típica frase: “ya no quiero”. Si esta escena se repite en casa, hay una buena noticia: no necesariamente significa que tu hijo sea “mal comedor”. De acuerdo con la Revista Española de Nutrición Comunitaria, entre el primer y el tercer año de vida, es completamente normal que los niños atraviesen una etapa de rechazo a la comida.

Además de que su estómago es muy pequeño, por lo que no necesita las mismas porciones que un adulto, durante estas edades aparecen dos fenómenos muy comunes: el rechazo a alimentos nuevos (neofobia alimentaria) y la selectividad alimentaria en la que el niño evita ciertos alimentos, incluso los que antes aceptaba sin ningún problema.

Muchos padres piensan que su hijo dejó de comer por capricho, cuando en realidad está pasando por una etapa en la que se está adaptando a nuevas texturas, sabores y olores”, señala Verónica Copka, experta en nutrición infantil de Nestlé Nutrición. “El apetito infantil puede variar de un día a otro y es importante observar el patrón general de alimentación, crecimiento y desarrollo”, agrega Copka.

Después del primer año, el crecimiento se vuelve más lento, por lo que el apetito puede variar de un día a otro. Esto no significa que los padres deban ignorar la alimentación. Por el contrario, los especialistas recomiendan aprovechar esta etapa para construir hábitos que acompañen al niño en su crecimiento.

Cuando las cantidades que consume un niño son pequeñas, cada oportunidad de alimentación puede ser importante para contribuir a cubrir sus necesidades nutricionales. Por eso, luego del primer año, además de ofrecer una alimentación variada que incluya diferentes grupos de alimentos, los padres pueden recurrir a opciones diseñadas específicamente para acompañar las necesidades de los pequeños mayores de un año.

¿Cómo ayudar a tu hijo a desarrollar una buena relación con la comida?

Para dejar de batallar a la hora de la comida, los expertos en nutrición infantil de NIDO nos comparten algunos consejos para lograr que los niños coman mejor:

  1. Sirve poco y deja que pida más: recuerda que su estómago es más chico que el tuyo. Ofrécele porciones adecuadas para su edad y permite que él o ella decida si quiere repetir.

  1. No conviertas la mesa en una negociación: evita premios, castigos o presión para terminar el plato. Comer debe ser una experiencia positiva.

  1. Dale más de una oportunidad: que hoy rechace un alimento no significa que nunca le gustará. Presentarlo nuevamente, incluso de distintas formas, puede ayudar a familiarizarse con él.

  1. Que te vea comerlo: los niños aprenden observando. Compartir la mesa y mostrar entusiasmo por alimentos variados puede ser más efectivo que decirles “esto es saludable”.

  1. Prioriza la calidad nutricional: cuando las porciones son pequeñas, es importante procurar una alimentación variada que aporte los nutrientes que los niños necesitan durante esta etapa. Por ello, contar con alimentos formulados especialmente para niños mayores de un año puede ser una alternativa para complementar su nutrición. NIDO® Kinder 1+ está desarrollado para esta etapa y aporta nutrientes esenciales como hierro, vitamina D y zinc; además, contiene 0 g de azúcares añadidos y 1 billón* de probióticos.

Alimentar a tu hijo no debería significar una lucha diaria en la mesa; acompáñalo desde la paciencia y la comprensión mientras aprende a relacionarse con la comida. Con el tiempo, la constancia y el apoyo adecuado, esos rechazos irán quedando atrás. La próxima vez que escuches “ya no quiero”, quizá la respuesta no sea insistir sino entender que el rechazo puede formar parte del desarrollo; cambia la batalla por el acompañamiento.

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