La organización terrorista Hezbolá, brazo armado del régimen iraní, continúa violando el alto al fuego entre Israel y el Líbano —firmado el 16 de abril— lanzando constantes ataques contra Israel, lo que ha causado la muerte de 12 israelíes y, cientos de civiles y soldados heridos; además de considerables daños materiales y la imposibilidad para que la gente lleve a cabo su vida cotidiana.
Una de las mayores consecuencias estas hostilidades es que miles de familias israelíes, al norte del país, han sido obligadas a abandonar sus hogares, mientras que diversas localidades continúan enfrentando un riesgo constante a su seguridad ante el accionar de esta organización terrorista respaldada por Irán.
Incluso, desde el inicio de la actual escalada regional, Hezbolá mantiene ataques contra Israel desde territorio libanés y en un periodo de tres meses ha lanzado más de 12,000 cohetes, misiles y drones explosivos contra comunidades israelíes.
Para Israel resulta inaceptable que sus ciudadanos vivan bajo la amenaza permanente de Hezbolá, que intencionalmente apunta contra centros poblados. Ningún Estado toleraría que miles de familias atraviesen un riesgo tan alto que las obligue a abandonar sus hogares.
Cabe recordar que Israel se retiró completamente del sur del Líbano en el año 2000, conforme a la Resolución 425 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, hecho verificado y confirmado por la propia ONU. Por lo que es fundamental resaltar que Israel no tiene ninguna intención de apropiarse de territorios del Líbano; al contrario, se mantenía la esperanza de que su retirada, 26 años atrás, contribuyera a la estabilidad y seguridad de ambos pueblos.
Sin embargo, tras la retirada israelí, Hezbolá aprovechó el vacío existente para construir una infraestructura militar, acumular un vasto arsenal de cohetes y desplegar capacidades ofensivas dentro de zonas civiles libanesas. Esta militarización culminó, entre otros episodios, en la Segunda Guerra del Líbano en 2006 y amenazas constantes contra la población israelí.
El mismo 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU en su Resolución 1701 exigió el desarme de Hezbolá y la retirada total del sur del Río Litani de fuerzas armadas no pertenecientes a las autoridades del Líbano, determinaciones que nunca fueron implementadas a plenitud. En consecuencia, Hezbolá consolidó una presencia militar significativa en la frontera con Israel.
Las actuales operaciones israelíes en el sur del Líbano tienen un claro objetivo: proteger a la población de Israel de los ataques de Hezbolá, impedir posibles invasiones a su territorio y desmantelar la infraestructura terrorista que la organización ha construido durante años —en gran medida por el apoyo del régimen iraní— en violación de resoluciones internacionales.
Israel resalta que Hezbolá es plenamente responsable del riesgo y sufrimiento que israelíes y libaneses padecen. Al ser un grupo armado alineado con los intereses de Irán, la organización terrorista pone en riesgo la estabilidad regional y obstaculiza cualquier perspectiva de convivencia pacífica entre ambos países.
Israel continuará actuando conforme a su derecho inherente a la legítima defensa y seguirá tomando las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y el retorno seguro de las familias a sus hogares al norte del país.
